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Una de las claves de nuestra fama es saber conjugar tradición
y tecnología en la elaboración de nuestros productos.
Todos
los procesos de elaboración se realizan en cadenas automatizadas
en las que el personal apenas está en contacto con las carnes
y los aditivos que componen los productos. Estas cadenas están
informatizadas y siguen un estricto control de calidad. El control
de puntos críticos, la toma de muestras y el análisis
de las mismas en cualquiera de los ciclos productivos es una práctica
continuada en nuestra empresa. El reciclaje de materiales y la formación
especializada de nuestro personal contribuyen notablemente a garantizar
la calidad de todos nuestros procesos y productos.
En EMBUTIDOS PAJARIEL disponemos de más de 1.500 m²
de secaderos artificiales de última generación, controlados
por un ordenador central que garantiza la calidad y el control absoluto
del proceso de curado de todos nuestros embutidos y salazones. Asimismo
contamos con 2.100 m² de “bodega” en la que nuestras
salazones (Jamones, Cecinas, etc.) permanecen durante varios meses
en la penumbra, consiguiendo así el color, aroma y sabor
que los distinguen en el mercado.
Los productos Pajariel combinan las nuevas tecnologías con
el saber hacer tradicional y para ello realizamos un estricto control
sobre las carnes que intervienen en la elaboración. Mantenemos
unos proveedores fijos de porcino y vacuno vinculados durante décadas
a la empresa, lo que permite conocer en todo momento la calidad
de los animales sacrificados. Por otra parte los aditivos utilizados
(ajo, pimentón, sal, etc...) son 100 % naturales y hacemos
un uso muy limitado de conservantes y colorantes. Este proceso de
selección, junto con otros procesos artesanales como puede
ser el ahumado en braseros de leña de encina y roble, dan
al producto unas características peculiares que distinguen
a nuestros embutidos del resto.
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